Papa Francisco
El discurso del Papa Francisco en la asamblea plenaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida ha sido muy interesante y significativo. En él, el Pontífice ha abordado el tema de los laicos y su ministerialidad en la Iglesia sinodal. El Papa ha enfatizado que los laicos no deben convertir sus ministerios en autorreferenciales y ha lamentado la actitud de algunos ministros laicos que se envanecen de hacer su ministerio.
El Santo Padre ha recordado que la ministerialidad laical no se basa en el sacramento del Orden, sino en el Bautismo, y que todos los bautizados están llamados a tomar parte en la misión que Cristo confía a la Iglesia. Además, el Papa ha subrayado que la ministerialidad de los fieles, y en particular de los laicos, nace de los carismas que el Espíritu Santo distribuye al interior del Pueblo de Dios para su edificación.

Es importante destacar que los ministerios son formas de servicio y expresiones de la única misión de la Iglesia, y que la raíz del término ministerio es la palabra minus, que significa «menor». Como cristianos, debemos estar dispuestos a hacerse inferiores y ponerse al servicio de los demás, como lo hizo Jesús.
Finalmente, el Papa Francisco ha destacado el ejemplo de la Beata Armida Barelli, quien ayudó a fundar la Acción Católica Italiana, el Instituto secular de las Misioneras de la Realeza de Cristo y la Universidad Católica del Sacro Cuore. La Beata Armida es un ejemplo de generatividad, de ser apóstoles y de consagración en el mundo, y cada uno de nosotros puede acoger su ejemplo según nuestra propia vocación.

En resumen, el discurso del Papa Francisco nos recuerda la importancia de la humildad y el servicio en la vida cristiana y nos llama a todos a participar en la misión de la Iglesia, sea cual sea nuestra vocación.
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