Un nuevo ataque a la fe: religiosas católicas injustamente encarceladas en la India por su labor misionera son finalmente liberadas
El pasado 25 de julio, en la estación de tren de Durg, en el estado de Chhattisgarh (India), dos religiosas católicas fueron arrestadas por la policía ferroviaria bajo acusaciones de trata de personas y conversiones forzadas. El hecho, que ha causado conmoción tanto en la India como en el exterior, refleja el creciente clima de hostilidad hacia los cristianos en algunas regiones del país asiático.
Las hermanas Preethi Mary y Vandana Francis, de la congregación Hermanas Asís de María Inmaculada, se encontraban acompañando a tres jóvenes mujeres adultas —de entre 19 y 22 años— y a un joven indígena, desde Narayanpur hasta Agra, donde comenzarían un trabajo digno. Esta labor, de acompañamiento y protección, fue tergiversada por las autoridades, que las acusaron sin pruebas, violando flagrantemente sus derechos fundamentales.

Una liberación que trae esperanza
El 2 de agosto, tras pasar más de 10 días detenidas injustamente, ambas religiosas fueron puestas en libertad bajo fianza por decisión del Tribunal de la NIA (Agencia Nacional de Investigación) en Bisaspur. La Conferencia de Obispos Católicos de la India (CBCI) expresó su profundo alivio y esperanza por la resolución del caso:
“La liberación de las hermanas ha traído un sentimiento de esperanza a la comunidad cristiana en todo el país”, afirmaron los obispos en un comunicado oficial.
Mons. Andrews Thazhath, presidente de la CBCI, añadió:
“Estamos agradecidos con el gobierno por el apoyo mostrado en este caso. Esperamos que esto marque el inicio de un renovado esfuerzo por proteger los derechos y la dignidad de todas las minorías religiosas en nuestra democracia secular”.
¿Un crimen? Acompañar a los más vulnerables
Lo que las religiosas hicieron fue, sencillamente, vivir el Evangelio: proteger a los débiles, acompañar a los jóvenes hacia una vida mejor y ofrecer apoyo espiritual y material a quien lo necesita. Nada más y nada menos que la práctica auténtica de la caridad cristiana. Sin embargo, en un clima de creciente cristianofobia, incluso la virtud se convierte en sospecha.
Las jóvenes adultas que viajaban con ellas contaban con el consentimiento por escrito de sus padres y habían decidido libremente emprender ese viaje. Aun así, se fabricaron acusaciones de trata de personas y proselitismo ilegal, sin evidencia alguna, según denuncian múltiples líderes eclesiásticos.
Persecución disfrazada de legalidad
No es la primera vez que cristianos en la India sufren persecución bajo falsas acusaciones. La Ley Anticonversión en varios estados del país, supuestamente diseñada para evitar conversiones forzadas, ha sido repetidamente utilizada como arma para silenciar y criminalizar la presencia cristiana en zonas de mayoría hindú.
El partido gobernante Bharatiya Janata Party (BJP), de corte nacionalista hindú, ha impulsado políticas que han facilitado un ambiente hostil hacia las minorías religiosas. En este caso, incluso se reportó que la administración local retrasó deliberadamente el proceso judicial, lo que generó indignación y protestas en todo el país.
La hermana M. Nirmalini, presidenta de la rama femenina de la Conferencia de Religiosos de la India, lo expresó claramente:
“Es absolutamente impactante y triste que estas dos hermanas religiosas hayan sido detenidas ilegalmente bajo falsas acusaciones de trata de personas y conversión forzada. La acusación fue presentada sin verificar ni constatar los hechos”.

Intimidación contra la Iglesia: una estrategia en aumento
Lo más preocupante de este caso no es solo la detención injusta, sino la estrategia más amplia que parece estar desarrollándose en varias regiones de la India: intimidar a los religiosos, paralizar su labor y desalentar la presencia cristiana.
Algunas congregaciones han empezado a pedir a sus miembros que no usen el hábito religioso en público para “evitar el acoso”. Esto es particularmente grave en un país que, en teoría, consagra en su Constitución la libertad religiosa.
Desde la Conferencia de Obispos, se ha pedido al gobierno indio que tome medidas concretas para frenar los actos de hostigamiento contra cristianos y otras minorías. Mientras tanto, la solidaridad de católicos de diversas denominaciones y ciudadanos de buena voluntad fue fundamental para presionar por la liberación de las religiosas.
El testimonio silencioso de las mártires modernas
Aunque no han sido derramadas gotas de sangre, casos como este nos recuerdan que el martirio puede también ser blanco, sufrido en el alma y la dignidad. Las hermanas Preethi y Vandana han ofrecido, con su paciencia y fortaleza, un testimonio poderoso al mundo. Calladas, sencillas y humildes, han mostrado al demonio de la persecución que la fe católica no puede ser acallada ni por barrotes ni por calumnias.
La cruz que han llevado estos días las acerca más al Crucificado. Y su salida de la cárcel, como ocurrió con Pedro en los Hechos de los Apóstoles, es motivo de alegría para toda la Iglesia.
¿Dónde está la libertad religiosa?
La comunidad católica en la India —unos 20 millones de personas— vive en tensión constante. En los últimos años, se han multiplicado los ataques a iglesias, las detenciones sin pruebas, los discursos de odio y la criminalización de la labor social cristiana.
Este caso nos obliga a preguntarnos: ¿estamos verdaderamente comprometidos como humanidad con la libertad religiosa? ¿O permitiremos que la fe católica sea perseguida en silencio, mientras el mundo mira hacia otro lado?
El deber de todo católico: orar y actuar
Frente a estas realidades, los católicos del mundo entero están llamados a:
- Orar por los cristianos perseguidos.
- Informarse y denunciar los atropellos contra la fe.
- Apoyar organizaciones católicas que defienden los derechos humanos y la libertad religiosa.
- Usar nuestras plataformas, medios y redes para dar voz a los que no la tienen.
La historia de estas dos hermanas no puede quedar en el olvido. Su valor y su entrega deben inspirarnos a todos. No estamos ante un caso aislado, sino ante una lucha global por la verdad y la libertad.

Un rayo de luz en medio de la oscuridad
La liberación de las hermanas Preethi Mary y Vandana Francis es, sin duda, una victoria de la justicia. Pero también es un recordatorio: la batalla por la fe se libra cada día, en todos los rincones del mundo.
Que su testimonio nos ayude a renovar nuestro compromiso con el Evangelio, a no tener miedo de proclamar la verdad, y a sostener con valentía la cruz de Cristo en un mundo que muchas veces la rechaza.
En Tekton seguiremos informando y orando por nuestros hermanos perseguidos. No los olvidemos. No los dejemos solos.
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