Carta a Willy Toledo a raíz de las blasfemias dirigidas a Dios y la Virgen

Carta a Willy Toledo a raíz de las blasfemias dirigidas a Dios y la Virgen

Estimado Willy Toledo:

Me ha llegado la noticia de que en una Iglesia de Madrid, la de San Carlos Borromeo, te defendiste por no ir a comparecer ante el juez por tus blasfemias. En primer lugar, es un poco provocador por tu parte que defiendas tus blasfemias en suelo sagrado, defiendas todo el mal que has dirigido a Dios en la casa de Dios, no puedes negar que es un poco curioso. Quiero que sepas que estoy seguro que esto lo haces porque no tienes fe, yo si que la tengo y me gustaría recordarte unas verdades que Dios enseña y que espero te hagan meditar y pensar en tu actitud ante la fe y ante Dios.

Estas verdades que te quiero recordar son estas tres:

  1. Muerte

Decía el poeta, “nuestras vidas son los ríos, que van a dar a la mar, que es el morir”. Ese es el destino de todos, la muerte no conoce de noblezas, de famoseos, ni de riquezas a todos llama por igual, unos antes, otros después, pero tarde o temprano morimos. Es posible que creas que la muerte es una puerta a la nada absoluta, una puerta que tras cruzarla acaba con todo rastro de nuestra existencia, de tal manera, que no te preocupa lo que pase después de morir. No es nuevo este pensamiento, ya Epicuro, el hedonista, aconsejaba esto a sus seguidores. Sin embargo, esta no es la verdad, la verdad es que la muerte, es una puerta, efectivamente, pero una puerta que nos lleva a un encuentro con alguien muy especial: con Cristo.

  1. Juicio

Y aquí te encontrarás después de la muerte, ante un juicio ineludible, un juicio, que esta vez, no te podrás saltar. Y este será el momento de la justicia de Dios, aquí deberás responder por todo el mal que has hecho, por el bien que has dejado de hacer, por las blasfemias que has dirigido a Dios, a la Virgen María y a los santos. Naturalmente que también contarán tus buenas acciones, todo el bien que hayas hecho. Quizá de pequeño eras una persona de fe, e hiciste actos de fe, quizá en ese momento te venga a la mente esa letra que le dirigías a María de pequeño “Cuantas veces siendo niño te rece”, ella no se olvidará de esos cantos e intentará ser la mejor abogada del mundo para ti. Sin embargo, haz examen de conciencia, y medita qué acciones pesarán más las malas y pecaminosas o las buenas y virtuosas. El juicio ante nuestro Señor no se puede retrasar, no se puede suspender.

  1. Purgatorio, Cielo o infierno

Y del juicio saldrás con una sentencia: purgatorio, cielo o infierno. El purgatorio es temporal, es solo para un tiempo, pero el cielo y el infierno son eternos. Una felicidad que no conoce límites, una felicidad que no somos capaces de comprender en esta vida porque no hay nada que se le parezca o un infierno con unos sufrimientos que tampoco son comparables a cualquier sufrimientos terrenal. Estos son nuestros posibles destinos después de la muerte, y debes meditar y hacer examen de conciencia. ¿Cuál crees que sería tu destino?

 

Estas son las tres verdades que te quería recordar, sin embargo, me gustaría decirte, que ahora es el tiempo de la misericordia, que es tiempo de pedir perdón, de arrepentirse y cambiar de vida. Entiendo que si no hay fe es difícil recurrir a la misericordia, pero quiero que sepas que el Señor esta deseando profundamente cargar con tus pecados, y perdonártelos todos, sólo tienes que acercarte al sacramento de la confesión y pedirle perdón. Quizá tras hacer esto, pierdas fama, pierdas popularidad, pero ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo si al final pierde su alma?

Insisto, entiendo que es difícil recurrir a la misericordia si no hay fe, por ello te quiero pedir un mínimo de humildad, no para que pidas perdón, eso ya llegará, sino para que le pidas a nuestra Madre, a la Virgen María, que por su intercesión obtengas el don de la fe. Pídeselo y la oscuridad de tu vida se convertirá en luz, la inseguridad en fe firme. Pasarás los pocos o muchos años de vida que te queden viviendo la mayor de las aventuras que hayas vivido nunca: la aventura de la fe, la aventura de seguir a Jesucristo. No lo dudes, sólo necesites un poco de humildad, para reconocer que es posible que exista Dios, y le pidas un poco de fe, yo te he recomendado que lo hagas a través de María porque “jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado”, con esta confianza te pido que recurras a María y le pidas un poco de su fe, de su esperanza y de su caridad.

También quiero que sepas, estimado Willy Toledo, que con estos comentarios que dices, estas blasfemias que pronuncias, también me ofendes a mi, pues amo profundamente a Dios y a la Virgen María, y como a mi, ofendes a miles de personas que han dedicado su vida al servicio de Dios y de su Iglesia, al servicio de la salvación de las almas, cada uno en su estado de vida, evidentemente. Pero quiero que tengas una cosa clara, y es que no voy a dejar de rezar por tu conversión, para que veas la verdad y la abraces, y la verdad es esta que Cristo ha padecido, ha muerto y ha resucitado para que tu, estimado Willy, puedas tener vida eterna.

No sé si esta carta te llegará, espero que alguien que la lea te la haga llegar. Y si te puedo ayudar o echar una mano en este camino hacia Cristo no dudes en ponerte en contacto conmigo, muchas gracias y que Dios y la Virgen te bendigan.

Atentamente,

Marcos Vera Pérez

marcosveraperezjsj@gmail.com

Dejar un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.