3 Pruebas de la existencia de Jesucristo

3 Pruebas de la existencia de Jesucristo

3 Pruebas de la existencia de Jesucristo:

Este es un hecho que la gran mayoría, cristianos y no cristianos, tienen por cierto. Se habla de Él constantemente, de su doctrina y sus enseñanzas incluso por gente no creyente. Se debate si son acertadas sus doctrinas o no, pero lo que casi nunca sucede es que se ponga en tela de juicio su existencia. Sin embargo hay un pequeño número creciente de personas que han empezado a negar la existencia de Jesucristo como personaje histórico. Es algo que está en auge con la creciente información de la que se nutre internet constantemente, donde allí cualquiera con acceso a ella, puede exponer su opinión, muchas veces erróneas, y servir de referente y de fuente que se cree veraz para sus lectores y seguidores. Generalmente una gran mayoría de anticristianos y ateos sean nuevos seguidores de este error, de está manera pueden refutar toda la doctrina cristiana con una simple negación. Sus principales argumentos para esta errónea teoría son tres y a continuación las vamos a refutar:

1- Dicen que en el mundo antiguo no hay suficientes testimonios no cristianos de la existencia de Jesús.

Existieron autores antiguos no cristianos que lo mencionaron, pero los seguidores de este falso argumento discuten la importancia de los escritos de estos autores. Dicen que obtuvieron su información de lo que decían los cristianos y simplemente no lo cuestionan y lo tomaron como verdad. Por ende desprecian totalmente estos autores no cristianos que reflejaron en sus escritos la existencia de Jesucristo. Podríamos entrar a debatir cada uno de los autores para encontrar la verdad, pero la solución es mucho más sencilla. Si realmente Jesucristo no existió, lo normal hubiera sido, que la mayoría de los autores no cristianos, no solo lo hubieran ignorado, sino que viendo tal supuesto error tan grave, que a la vez se extendía por todo el mundo y muchas veces contradecía sus enseñanzas, hubieran hecho hincapié en sus escritos de negar la existencia real de este personaje. Aún podemos decir más, los enemigos de los cristianos hubieran escrito y reflejado tanto como hubieran podido, para negar la existencia de Jesús.

Estos simplemente atacaban la fe cristiana, pero nunca dudaron o negaron la existencia de Jesús, que de ser verdad hubiera sido su mejor argumento de refutación. Los Padres de la Iglesia describieron todo tipo de herejías y creencias extrañas en torno a Jesús, pero nunca dijeron que existiera una creencia que negara la existencia de Jesús como figura histórica. En conclusión, si realmente Jesús no existió y fue un invento de los cristianos, no hay absolutamente ni una sola prueba histórica que lo demuestre, nadie se molestó en señalar este supuesto gran error, que era la base del cristianismo. Esto es algo simplemente improbable por no decir imposible, ya que han llegado hasta nuestros días escritos y pruebas tanto de las enseñanzas de Jesucristo y sus seguidores, como de los que atacaron esta creencia y su doctrina, todo ello sin ni una sola vez negar o poner en tela de juicio la existencia real de Jesucristo. Por esta simple refutación, la razón nos dice que ya podemos afirmar, sin lugar a dudas, que Jesús existió realmente, pero vamos a continuar con los otros dos argumentos que dan los que niegan su existencia.

2. Dicen que los libros más antiguos del Nuevo Testamento no lo presentan como una figura histórica.

Este segundo argumento se basa en las epístolas del Nuevo Testamento, la mayoría de las cuales fueron escritas antes de los Evangelios, y concluyen que no muestran a un Jesús terrenal o humano sino que ellos dicen que los primeros cristianos creían que Jesús era un personaje mítico y espiritual ya que ninguna de estas epístolas menciona por ejemplo a Nazaret, Belén, los nombres de los padres de Jesús o sus debates con los fariseos. El problema de este falso argumento es que la finalidad de las epístolas, que redactaron los apóstoles,  no era la explicación de los acontecimientos cotidianos de Jesús como cualquier otro hombre, sino que lo que pretendían era transmitir a sus congregaciones las enseñanzas de Jesús, su doctrina, su moral y hechos sobrenaturales de su vida que atestiguaban su divinidad.

Sin embargo si que se pueden encontrar pequeños detalles en estas epístolas sobre la vida terrenal de Jesús como por ejemplo San Pablo nos dice que Jesús era judío (Gálatas 4: 4), que descendía del Rey David (Romanos 1: 3) y que Santiago era su hermano (Gálatas 1:19). Este último detalle es muy importante para refutar este argumento, ya que deja claro que Pablo, que conocía personalmente a Santiago, habla de él como el hermano de Jesús, cosa imposible si fuera un personaje mítico. Llegados a este punto quiero aclarar este parentesco de Jesús con Santiago, ya que de dar por cierto que eran hermanos carnales iría en contra de la doctrina católica. La palabra griega para “hermano” se usaba a menudo para referirse a otros parientes cercanos, Santiago era un pariente cercano de Jesús pero no su hermano de sangre. Si quieres profundizar en este tema busca vídeos nuestros donde lo explicamos detalladamente.

3. Dicen que los Evangelios son versiones re-elaboradas que se basan en unas historias que circulaban en el primer siglo introduciendo como protagonista a Jesús.

Este argumento defiende que los escritores de los Evangelios simplemente copiaron historias que se decían en esa época y las reformularon para que trataran de Jesús, supuestamente un personaje inventado por los Evangelistas. Por ejemplo, muchos dicen que la multiplicación de los panes y los peces de Jesús se sacaron de un milagro similar en el Antiguo Testamento realizado por el profeta Eliseo. La respuesta a este falso argumento, para las similitudes entre los Evangelios y el Antiguo Testamento, es que los evangelistas, quienes creían en el Antiguo Testamento, donde se profetizaba y anunciaba la vida, muerte y resurrección de Jesús, escribieron sus Evangelios por inspiración divina, de una manera que resaltará esas conexiones y mostró exactamente cómo el Antiguo Testamento culmina con Jesús.

Si examinamos todo el cuerpo de la literatura existente del mundo antiguo, no debemos sorprendernos si encontramos similitudes con muchas cosas que Jesús dijo e hizo en los Evangelios. Tenemos tanta literatura antigua que estamos obligados a encontrar numerosos paralelismos con las historias de alguien, no solo de Jesús. Como resultado, este tercer argumento en contra de la existencia de Jesús no funciona en ninguna de sus formas.

En conclusión, ninguno de los argumentos que se dan normalmente son convincentes, y cuando los examinamos detenidamente descubrimos su error y su falsedad. Así pues, podemos estar seguros de que el cristianismo no se basa en un personaje inventado. Jesús de Nazaret fue una persona real e histórica que nació, vivió y murió en Palestina hace 2.000 años.

 

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