7 razones por las que los demonios no se van (aunque reces y busques ayuda)
Cada semana, el exorcista Monseñor Stephen Rossetti recibe mensajes de personas desesperadas: han rezado, acudido a Misa, incluso han sido exorcizadas… y sin embargo siguen siendo atormentadas por demonios.
¿Por qué? ¿Qué está fallando?
A partir de su experiencia con cientos de casos, Rossetti ha identificado siete razones comunes por las que los demonios no se van. En este artículo conocerás esas causas y descubrirás lo que puedes hacer para avanzar en tu liberación espiritual definitiva.

Puertas demoníacas aún abiertas
Uno de los errores más comunes es no identificar ni cerrar correctamente el punto de entrada del demonio. El pecado grave es siempre una puerta. Incluso después de la conversión, muchos conservan patrones de pensamiento o hábitos vinculados a su antigua vida de pecado.
Este proceso de purificación interior requiere tiempo, disciplina y conversión profunda a Cristo.
🛑 Pregunta clave:
¿Has eliminado de raíz los vínculos con el pecado y el pensamiento demoníaco?
Conexiones profundas con el mundo oscuro
Las personas que han practicado el ocultismo (aunque sea con “buenas intenciones”) o han mantenido relaciones íntimas con practicantes de lo oculto establecen lazos espirituales profundos y duraderos.
Romper estos “lazos de alma” puede tomar años. La gravedad del pecado contra el primer mandamiento es más destructiva de lo que muchos creen.
🛑 Pregunta clave:
¿Tú o alguien cercano ha practicado ocultismo, espiritismo, brujería o rituales paganos?

Heridas emocionales y traumas no sanados
El demonio es un oportunista. Se agarra a las heridas del alma como un parásito. Traumas infantiles, abusos y heridas psicológicas no tratadas son terreno fértil para su acción.
El exorcismo no sustituye a la sanación interior. Las personas que han trabajado en terapia, dirección espiritual y sanación emocional se liberan mucho más fácilmente.
🛑 Pregunta clave:
¿Has buscado sanación interior para tus heridas emocionales profundas?
Falta de compromiso espiritual activo
Muchas personas esperan que el exorcista lo haga todo. Pero Rossetti afirma que la liberación requiere un 70 % de esfuerzo personal. No basta con expulsar el mal; hay que llenar el alma de Cristo.
Eso implica:
- Misa y Comunión (mínimo semanal)
- Confesión mensual
- Rosario diario
- Lectura de la Biblia
- Vida sacramental y comunitaria
- Ministerios de caridad
- Sacramentales en el hogar
🛑 Pregunta clave:
¿Estás viviendo una vida cristiana activa, intensa y comprometida?

Estás alimentando a los demonios
Aunque hayas cerrado la puerta, puedes seguir alimentando la influencia demoníaca con actitudes internas:
- Ira estancada
- Falta de perdón
- Miedo al demonio
- Orgullo espiritual
- Aislamiento
El demonio se nutre de estas debilidades. Rossetti advierte especialmente contra el orgullo espiritual, una de las trampas más sutiles del maligno.
🛑 Pregunta clave:
¿Albergas resentimientos, miedos o crees ser “espiritualmente especial”?
No hay demonios presentes
En algunos casos, la persona cree erróneamente que está poseída, cuando lo que tiene es una enfermedad mental, o está afectada por traumas o sufrimientos normales de la vida.
Muchos insisten en recibir un exorcismo aunque no haya manifestaciones demoníacas reales. A veces, el sufrimiento humano no es por demonios, sino simplemente… por la vida.
🛑 Pregunta clave:
¿Estás dispuesto a aceptar que tu sufrimiento podría no tener origen demoníaco?
No es el tiempo de Dios
En última instancia, Dios es quien decide cuándo ocurre la liberación. Rossetti ha visto personas muy poseídas liberadas en meses, y otras con menor gravedad cuya liberación ha tardado años.
En un caso, los demonios dijeron:
“Él no nos deja ir”
Refiriéndose a Dios. A veces, incluso los demonios desean marcharse, pero deben permanecer hasta que se cumpla el propósito divino.
🛑 Pregunta clave:
¿Confías en el tiempo de Dios y estás dispuesto a esperar con fe?
El sufrimiento espiritual puede ser fuente de santidad
Dios no desea el mal, pero lo permite para sacar bienes mayores. Una posesión demoniaca, vivida con fe y humildad, puede transformarse en fuente de gracia y santificación.
“Todo en nuestra vida puede ser fuente de gracia si lo vivimos con confianza en Dios”, concluye Rossetti.
Por eso, su lema —y el consejo más poderoso para todos los que sufren— es:
“Jesús, en Ti confío.”
Conclusión: Dios tiene el control… y el demonio no puede resistirlo
La liberación es un proceso de conversión, perseverancia y confianza absoluta en Dios. Si los demonios no se van, hay razones espirituales de fondo… pero también hay esperanza.
Revisa estas siete razones con honestidad, busca dirección espiritual, haz tu parte… y sobre todo, mantente firme en la fe.
“Resistid al diablo y huirá de vosotros” (Santiago 4,7)
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