«Cómo y por qué reconoce la Iglesia las apariciones de la Virgen»

«Cómo y por qué reconoce la Iglesia las apariciones de la Virgen»

«Cómo y por qué reconoce la Iglesia las apariciones de la Virgen»

El obispo de Gap, Monseñor Jean Michel di Falco, notificó, en 2008, la aprobación oficial de la Iglesia de las apariciones de la Virgen María a Benôite (Benedicta) Rencurel, de 17 años, entre 1664 y 1718. Nuestra Señora se revela en Laus como reconciliadora y refugio de los pecadores, y por eso aporta señales para mover a la conversión. Pide a Benita que amoneste a las mujeres y a las muchachas de  vida escandalosa, especialmente las que cometen aborto, a los ricos injustos o perversos, a los sacerdotes y religiosos infieles a sus compromisos sagrados.

El santuario de Nuestra Señora de Laus está hoy a cargo del clero diocesano, con la asistencia de una comunidad de Hermanos de San Juan y tiene como su eje pastoral el ofrecer el Sacramento de la Reconciliación. Atrae a unos 12.000 peregrinos al año.

Monseñor Di Falco recordó que éstas son las primeras apariciones marianas reconocidas oficialmente en el siglo XXI por la Iglesia en Francia y por la Santa Sede. Y añadió que “nadie está obligado a creer en las apariciones, incluso en aquellas reconocidas oficialmente pero sí son una ayuda en nuestra fe y nuestra vida diaria, ¿por qué habría que rechazarlas?”.

A propósito del reconocimiento de las apariciones en Laus, el padre Salvatore M. Perrella, experto profesor de dogmática y mariología en la Pontificia Facultad Teológica Marianum, en Roma, ha aclarado los criterios que utiliza la Iglesia para determinar la legitimidad de las apariciones marianas.

En un artículo aparecido en L’Osservatore Romano, explica la diferencia entre visión y aparición. La primera es de índole espiritual, mientras que la segunda es de orden físico, es decir, que existe la experiencia real y sensible de quien se aparece.

Sobre las apariciones de la Virgen María actualmente se pide “al obispo diocesano, al arzobispo metropolitano -en tiempos más recientes a las conferencias episcopales del territorio- y al Papa el discernimiento sobre la veracidad de los hechos presentados”.

El experto señaló que este dicasterio vaticano establece que, para proceder con la verificación, se obtenga “información precisa sobre los hechos bajo observación y la reunión de testimonios de los signos de fe, examen del mensaje sujeto en el hecho sobrenatural, que no debe estar en contra de la fe cristiana, diagnóstico médico-psicológico para garantizar la salud y normalidad del vidente, y también para descartar la posibilidad de fenómenos alucinatorios; nivel de educación del vidente, su conocimiento de la doctrina, su vida espiritual, su grado de comunión eclesial, frutos espirituales, como el retorno de la fe de los alejados; moralidad y eclesialidad de la existencia, cooperación en la evangelización del mundo, cultura y costumbre, eventuales curaciones milagrosas que se reciben en razón de la referida revelación privada, el juicio de la Iglesia”.

Tras minuciosos exámenes de los hechos referidos a una aparición -dijo el sacerdote- la Iglesia “aprobó durante el curso de la historia 11 apariciones de 295 propuestas para su indagación, entre las cuales la 12º es la referida a Nuestra Señora de Laus”.

“Una vez verificadas y autenticadas por la autoridad eclesiástica las apariciones de la Virgen María y las manifestaciones extraordinarias consienten la libertad de adhesión, porque la fe se presta sólo a la revelación publica de Dios concluida con la muerte del último de los Apóstoles”, precisó el experto italiano.

 

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