Evangelio del día 10 de Septiembre 2018

Comentario del evangelio del día: (Lc 6,6-11)

Jesús hacia el bien, sanaba, liberaba. Los fariseos se llenaban de ira. Lo que menos les interesaba era el bien de la gente. La envidia malsana podía más. ¡Hasta dónde se puede arruinar un corazón humano, creado para amar! La mano simboliza el trabajo, la creatividad, la iniciativa. Esa capacidad está enferma, atrofiada. Por eso Jesús, al curar a este enfermo, lo impulsa a moverse, a dar un paso a la vista de todos y a extender su mano. Porque no sólo sana la parálisis de su mano, sino su desconfianza ante la vida, su inseguridad y sus miedos. Hacer el bien a ese hermano necesitado está por encima de las demás leyes, porque Jesús es, ante todo, un amante de la vida, un dador de vida que se goza en nuestro bien.

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