• 26/09/2026

Evangelio del día 11 de Enero 2022

Evangelio del día

Cita del evangelio del día: Mc 1,21-28

Llegó Jesús a Cafarnaum y el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios». Jesús, entonces, le conminó diciendo: «Cállate y sal de él». Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él.

Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen». Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea.

Comentario del evangelio del día por: San Buenaventura

No es posible llegar a la certeza de la fe revelada si no es a través de la venida de Cristo a nuestro espíritu. Viene después en la carne como palabra que confirma toda palabra profética. Por eso se dice en la carta a los Hebreos: «En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros Padres por los profetas: Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo» (1,1-2). Que Cristo sea, efectivamente, Palabra del Padre llena de poder, lo leemos: «ya que la palabra regia es soberana, y ¿quién va a decirle: Qué haces?» (Ecl 8,4). Es también una palabra llena de verdad, más aún, es la misma verdad, tal como lo dice san Juan: «Santifícalos en la verdad: tu palabra es la verdad» (17,17).

Así pues, porque la autoridad pertenece a la palabra poderosa y verídica, y Cristo es el Verbo del Padre, y por eso mismo Poder y Sabiduría, en él está el fundamento y la consumación de toda la autoridad. Por eso toda doctrina auténtica y los predicadores de esta doctrina ser refieren a Cristo, venido en la carne, como fundamento de toda la fe cristiana: «Conforme al don que Dios me ha dado, yo como hábil arquitecto coloqué el cimiento… Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo» (1Co 3,10-11). En efecto, solo él es el cimiento de toda doctrina auténtica, ya sea apostólica, ya sea profética, según una u otra Ley: la nueva y la antigua. Por eso se dice también a los Efesios: «Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular» (2,20). Queda, pues, claro que Cristo es el maestro del conocimiento según la fe; es el Camino, según su doble venida, en el espíritu y en la carne.

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