Evangelio del día 15 de Septiembre 2018

Comentario del evangelio del día: (Lc 2,33-35)

¿Quién puede despreciar a María si la contempla de pie junto a la cruz de Jesús? El sufrió el abandono y el aparente fracaso, pero no le faltó una madre a su lado. La dignidad de esa madre fiel ante su hijo destrozado y despreciado irradia una suprema belleza. Pero el dolor inmenso de María con el corazón traspasado es el sufrimiento de un parto sagrado que hace nacer nuevos hijos para el Reino. Con el poder y la gracia que brotaban de las llagas de Cristo, todos nacimos del seno de María como una nueva humanidad redimida. Todos estábamos presentes, representados por el discípulo, cuando Jesús nos entregaba a María como madre. Y el discípulo que la recibió en su casa nos invita a recibirla también nosotros, como madre sobrenatural.

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