• 26/09/2026

Evangelio del día 25 de diciembre 2018

Jesucristo es la Palabra que manifiesta al Padre y se hace hombre para darnos su gloria y su amor. En Jesús, el Padre dice todo su amor, expresa su intimidad para invitamos a su amistad. Pero el mundo no quiso recibirlo, prefirió seguir con su lógica. Por eso ante todo se trata de “recibirlo”, para que Él pueda hacer su obra y derramar su luz en nuestras vidas. Ojalá, en medio de los festejos navideños, vivamos interiormente el gozo de recibirlo una vez más como el único que puede salvarnos. Hay un misterio infinito que se encierra en la simplicidad de Belén, y en el pesebre se hace presente el poder de Dios que nos libera. La discreta luz de la Navidad es la única que puede disipar realmente nuestras tinieblas. Recibámosla en nuestras vidas.

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