Evangelio del día 8 de Noviembre 2018

Comentario del evangelio del día: (Lc 15,1-10)

Estas parábolas de la misericordia iban dirigidas a los fariseos, que eran incapaces de alegrarse por los pecadores que se acercaban a Jesús. Esa es una clave para interpretarlas. El Padre misericordioso espera que seamos hermanos misericordiosos, que no elijamos el camino de los juicios duros, de la persecución, del rechazo. Las parábolas de la oveja y de la moneda perdida muestran que Dios busca distintas maneras para hablarnos de su amor, que se dirige a cada uno sin excluir a nadie. Su amor y su inteligencia infinita le permiten estar plenamente atento a todos y a cada uno en particular. Por eso, da la impresión de que, cuando busca la oveja perdida, no hubiera en el mundo otra cosa más que ella. Y cuando la encuentra, hay fiesta en el corazón del Padre.

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