Genealogía y patria de San José

Genealogía y patria de San José

En la montuosa comarca de la baja Galilea, que en otros tiempos poblara la tribu de Zabulón, y distante unas dos leguas del monte Tabor, elévase una mísera aldea (entonces ciudad pequeña), sentada en la vertiente meridional de una inculta colina, conocida con el nombre de Nazaret. En este lugar es donde, según opinión de muchos y graves nació San José.

Salido del tronco de Jessé, que dio a Israel al santo rey David, José procedía d ela familia real por la línea de Salomón, y como descendiente de este gran monarca contó entre sus ilustres progenitores diez jueces o capitanes del pueblo de Dios, trece patriarcas y veintidós testas coronadas. He aquí su genealogía referida por san Lucas.

Abraham, Isaac, Jacob, Judá, Farés, Eron, Aram, Aminadab, Naason, Salom, Booz, Obed, Jessé, David, Salomón, Roboam, Abías, Asa, Josafat, Joram, Ocosías, Joas, Amasías, Osías, Joaquín, Achas, Ezequías, Manasés, Amon, Josías, Joaquín, Jeconías, Salatiel, Zorobabel, Abiud, Eliacin, Azor, Sadoc, Aquim, Eliud, Eleazar, Mathan, Jacob (que tuvo por hermana a Ana, madre de la santa Vírgen), José.

De ella se desprende que San José era, segun la naturaleza, hijo de Jacob. Mas lo era también de Helí por la ley del Deuteronomio; porque Helí siendo hermano materno de Jacob, murió sin hijos; por lo cual Jacob se casó con la viuda de Helí y de esta tuvo a José, que fue el primogénito.

Los comentadores le dan por hermano mayor a Cleofás, padre de los que son llamados en el Evangelio los hermanos del Salvador.

Dedúcese también d ela precedente genealogía que San José era pariente de su santísima esposa en el segundo grado de consanguinidad, y de Cristo en el tercero.

En cuanto a su madre, si bien ni los libros santos ni ningún otro documento nos dan una noticia de su descendencia o genealogía, no creemos aventurado asegurar que era de la raza de David, porque los hebreos estaban obligados por la ley a casarse en su propia familia y se necesitaban motivos muy graves para alcanzar el ser dispensados de esta obligación.

Corriendo por sus venas la real sangre de David, José era ilustre entre los más ilustres de su país. Mas no consistían en esto sus preclaros timbres. La mas grande gloria de nuestro Patriarca procedía de las virtudes que había heredado de su sabio antepasado el Rey profeta. Esta es la más pura y la más verdadera nobleza a los ojos de Dios.

San Bernardo, haciendo el elogio de este ilustre Patriarca, le ensalza menos a causa de la nobleza de su estirpe que de sus sublimes virtudes, cuyo resplandor ha brillado en todo el universo. “Indudablemente, dice este santo Doctor, José era noble por su origen, pero lo era muchísimo más por sus cualidades admirables. Si descendía de David, según la carne, no es menos cierto que se mostró digno hijo suyo por la fe y la santidad. (1º Hom. super Missus est)

De la alianza que contrajo con la Reina del cielo y de los servicios que prestó a Jesús y a María, es de donde la nobleza de José recibe su preclaro y verdadero lustre. Estas prerogativas insignes son las que lo elevan por encima de todos los reyes y de los patriarcas que le precedieron.

Si Dios, en su justa colera, no hubiese sometido al pueblo judío al yugo del extranjero, José hubiera podido aspirar al trono de sus mayores. Pero la real estirpe, perdiendo su esplendor con su corona, había caído insensiblemente en la oscuridad; y san José, destinado por el cielo al mas sublime ministerio, nació de padres pobres, humildes y virtuosos.

Pero si el nacimiento de San José apareció oscuro a los ojos de los hombres, fue muy glorioso ante la santísima Trinidad. El Padre bendijo, dice un piadoso autor, al que debía ser en la tierra representante de su autoridad; el Hijo bendijo al que debía profesar un afecto tan tierno y tan cariñoso al Verbo hecho carne; es Espíritu Santo bendijo al que debía proteger y amparar con tanto respeto y con tanta solicitud a su Esposa muy amada, a la augusta María. Hasta los ángeles celebraron aquel nacimiento con sus melodías y divinos cánticos.

Dios no aguardó que hubiese nacido José para prevenirle de los más singulares favores; porque, según la opinión de muchos Padres de la Iglesia y de un gran numero de teólogos distinguidos, José fue purificado de la mancha original y santificado en el seno de su virtuosa madre. Si Jeremías tuvo este privilegio; si san Juan Bautista recibió esya gracia como conveniente a su calidad de Precursor del Mesías, podemos creer que aquel que debía servir de padre al Salvador y ser el esposo de la Reina de las vírgenes, no podía ser tratado con menos amor y misericordia. Y si consideramos los fondos de dignidad que encierran estos dos eminentísimos títulos, no podremos menos que juzgarlo en cierto modo acreedor mas que otros santos a esta gracia, que añade un grado mas de esplendor a su santidad.

Los mismos autores creen también, con justa razón, que José fue confirmado en gracia y que el Señor fortaleció su espíritu con auxilios extraordinarios, a fin de terminar y perfeccionar la magnífica obra que había comenzado en él, en el mismo instante que le purificó de la mancha original, previniéndole incesantemente de poderosas gracias actuales, a fin de que, en las ocasiones mas peligrosas, su voluntad fuese siempre conforme a la suya.

En cumplimiento de la ley, este niño de bendición fue circuncidado el dia octavo de su nacimiento, y recibió en esta ceremonia el hermoso nombre de José, bajo el cual es invocado en todo el mundo cristiano. Muchos Padres de la iglesia opinan que Dios mismo es el autor del nombre bendito de José, y que lo inspiró a sus padres; porque su significación se cumplió en él de una manera admirable. Este nombre, que en lengua hebrea significa, fecundidad, abundancia, aumento, convenía perfectamente a aquel que, habiendo sido elegido para ser el casto esposo de María y el padre adoptivo de Jesús, debía aumentar en perfección como el antiguo patriarca que le figuraba, y que tan distinguido y señalado fue entre sus hermanos. Le convenía también por que bajo los auspicios de este santo Patriarca debía crecer el Dios Niño que venia a visitar la tierra de los hombres, estéril en virtudes, fecunda en vicios y herida con anatemas, para derramar en ella la abundancia de sus dones y de sus liberalidades.

este santo nombre, que también quiere decir perfecto, es un compendio histórico del glorioso Patriarca, que resume toda una vida de senseta años consumada a la práctica de todas las virtudes en sumas sublime perfección, y coronada con una santidad mayor que la de todos los demás santos.

Extraido del capítulo primero de la obra: Vida del glorioso Patriarca San José por M.S.F. publicada por la Asociación espiritual de devotos de San José

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