La Eucaristía 9 Formas de enamorarte perdidamente

La Eucaristía 9 Formas de enamorarte perdidamente

En la Eucaristía encontramos la fuente y el culmen de la toda vida cristiana. Los demás sacramentos y todos los ministerios dentro de la Iglesia, así como todas las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La Eucaristía contiene todo el bien de la Iglesia, es decir, Cristo mismo.

Los santos se enamoraron perdidamente de Jesús, por eso, en Jesús encontraban el centro de su vida, el centro de sus corazones, todo lo hacían para Él, todo lo hacían con Él, todo lo hacían por Él. Y porque amaron así a Jesús, amaron locamente a la Eucaristía, porque en ella encontramos al mismo Cristo, bajo las especies del pan y del vino.

Hoy, día de san Valentín, día de los enamorados, queremos ofrecer este vídeo para aprender con los santos a enamorarnos profundamente de la eucaristía, Él es nuestro verdadero amor, él nos amó tanto que dio su vida por nosotros. Él nos amó tanto que vivió pobre entre los pobres para darnos ejemplo de humildad. Él nos amó tanto que se hizo en todo como uno de nosotros, excepto en el pecado, aún así cargó con todos nuestros pecados, para darnos la vida eterna.

Aprendamos de los santos este amor a la Eucaristía, que ellos nos enseñen a amar a Dios, con estas declaraciones que manifiestan el profundo amor que sentían por nuestros Salvador.

El papa San Pio X, un enamorado de Jesús, nos dice: “La Sagrada Eucaristía es la manera más corta y más rápida para llegar al Cielo”.

El camino más directo a Jesús es la Eucaristía, porque la eucaristía es el mismo Cristo. Si queremos ir al cielo, llegar a la eternidad debemos gastar nuestro tiempo con la eucaristía hablando de cosas de enamorados con nuestro Rey y Salvador.

El gran devoto de la Inmaculada, San Maximiliano Kolbe, nos enseña que “Si los Ángeles pudieran envidiar al hombre, lo harían por una sola razón: La Sagrada Eucaristía”

A veces no nos damos cuenta de lo que tenemos. No nos damos cuenta de todo lo que tenemos. El tesoro más grande que tenemos es la Eucaristía, y sin embargo, que abandonada la tenemos, que pocas veces encontramos tiempo para visitar a nuestro Señor en el sagrario, cuanto lamentaremos el día de mañana, todas esas horas malgastadas, que se podrían haber empleado correctamente, ante un sagrario hablando con nuestro Dios.

Escuchad ahora lo que esta gran enamorada de la eucaristía nos dice, Santa Teresa de Lisieux: “¡Cómo amo los Banquetes!… especialmente las procesiones en honor del Sagrado Sacramento. ¡Qué dicha ha sido para mí el colocar mis flores bajo los pies del Señor! … Nunca había sido tan feliz como cuando vi que mis rosas tocaron la Custodia”.

Estas pocas palabras de esta gran santa, nos dejan ver el gran amor que le tenía a nuestro Señor en la eucaristía, que alegría sentía porque sus rosas tocaron la custodia. Pidamos a esta santa que esta metida en lo más profundo del amor divino, que nos enseñe a amar así a Cristo en la Eucaristía.

Santa Teresa de Calcuta, un ejemplo para todos nosotros de amor a Dios y al hermano, escuchad en silencio las palabras que brotan de un corazón tan grande como el de esta santa: “Cuando observas el Crucifijo, puedes entender lo mucho que te amó Jesús en ese momento. Cuando miras la Sagrada Hostia, entiendes cuanto te ama Jesús en este momento”.

Es muy conocida la gran obra de caridad de esta santa, quizá no es tan conocido su gran amor a la eucaristía. Desde luego, con estas declaraciones de amor de los santos, uno entiende lo mucho que le falta para llegar a tener un poco del espíritu eucarístico que ellos tuvieron.

San Juan Pablo II, nos enseña también este amor, que debe ser el primero para los cristianos, escuchad las palabras del papa santo: “De la Eucaristía proviene la fuerza para vivir una vida en Cristo y el entusiasmo para compartir esa vida con los demás”.

Nos llamamos cristianos, pero estamos cerca de la eucaristía; nos llamamos cristianos pero hacemos adoración eucarística; ahí esta el secreto de los confesores de la fe, la eucaristía.

San Ambrosio nos da una declaración de amor a la eucaristía muy hermosa, escuchad sus palabras: “Este es el Pan de Vida Eterna que sostiene la sustancia de tu alma”

Así es hermanos, la eucaristía nos sostiene, nos da la vida. Nuestra vida cristiana esta muerta, sino se alimenta de la eucaristía.

San Juan Bosco, este misionero de la juventud, nos dice “Mientras más tiempo te alejes de la Comunión, más débil se hará tu alma, y al final te será peligrosamente indiferente”.

Si nos alejamos de recibir la eucaristía, nuestra alma se siente cada día más débil. Si la eucaristía para nosotros no es algo necesario, no es algo esencial, nuestra alma se va debilitando, y cuando venga el momento de la prueba no tendremos el carácter sobrenatural necesario para enfrentarlo, es por ello, que un enamorado de la eucaristía pone siempre en primer lugar a su Señor, y luego todo lo demás.

Y acabaremos estas declaraciones de amor de los santos, con una frase de Santo Tomás de Aquino, que dice: “La Eucaristía es la consumación de toda vida espiritual”

En la eucaristía nuestra alma llega a los más alto, porque llegamos a Dios, la eucaristía es nuestro Dios, nuestro Jesús, para el cristiano, por tanto, la eucaristía lo es todo.

Estas pocas declaraciones de amor de los santos nos pueden ayudar a entender lo mucho que, un verdadero discípulo de Cristo, ama la eucaristía. Estas pocas frases muestran el gran amor que los santos tenían al Señor, y lo mostramos hoy, en el día de San Valentín. Cuando el amor parece que simplemente es motivo para gastar dinero e ir de compras, o para tener un detalle con la persona amada. Que en el día de los enamorados nos acordemos de forma especial, del que es el Amor, del que no espera que le hagamos un regalo material, un reloj, una colonia o un libro, sino que este enamorado, lo que espera de ti, es fidelidad a su Amor, fidelidad a su Cruz, fidelidad a su Iglesia, porque el amor no se demuestra con regalos, no se demuestra con palabras, el amor se demuestra con la vida, como Él hizo, que firmo su amor por ti y por mi con su misma sangre en la cruz. Hoy es el día de los enamorados, hoy deberías encontrar un huequito para ir al Sagrario y tirarle un beso a Jesús y decirle, “yo también te quiero”.

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