¿Los demonios pueden hacer milagros?

¿Los demonios pueden hacer milagros?

¿Los demonios pueden hacer milagros?


La Biblia nos habla de los prodigios que pueden hacer los demonios y los llama falsos prodigios, ilusiones, mentiras. ¿Se podrían decir que los demonios hacen milagros? Estos prodigios que son capaces de hacer los demonios se reducen:


1.       Al poder de mover, alterar y transportar los cuerpos. Satanás habiendo tenido permiso de Dios para perseguir al santo Job, reunió en el aire, e hizo caer de él fuego que consumió todos sus rebaños; excitó vientos y tempestades, que conmovieron y derribaron la casa en donde su familia estaba reunida, y la oprimieron bajo sus ruinas.


2.       A una agilidad extraordinaria e inconcebible. En efecto, los demonios pueden pasar de un lugar a otro con la rapidez que el pensamiento de un hombre recorre todas las partes de universo; por tanto, se entiende que puedan saber cosas que acaban de suceder en puntos muy distantes el uno del otro.


3.       A una inteligencia muy superior a la del hombre. Son seres de naturaleza angélica y por tanto poseen una inteligencia muy superior a la de los hombres, de esta forma examinando éstos la conducta y disposiciones de los hombres, forman conjeturas exactísimas; adivinan muchas veces, y aún algunas pueden predecir con bastante seguridad lo que debe suceder en ciertas circunstancias. Pero no pueden predecir cosas que deben suceder después de mucho tiempo, y que no ven ya como preparadas.

4.       A su maldad: azotes, plagas y desastres.

Por tanto, los demonios son capaces de hacer cosas maravillosas y extraordinarias, pero estas no son verdaderos milagros, pero debemos estar prevenidos para no dejarnos engañar y seducir.
¿Cómo podremos distinguir los milagros verdaderos, es decir los que vienen de Dios, de los falsos, es decir los que proceden de los demonios?
Hay milagros que el demonio no puede hacer, el demonio no puede devolver la vida a una persona muerta. Dios si que puede hacerlo, vemos en el testimonio de las Escrituras la resurrección de Lázaro y la de mismo Cristo.
Un milagro verdadero se hace por la invocación del verdadero Dios. Así vemos que Moisés invoca al Señor para dividir las aguas del mar Rojo (Exodo, 14); Isaías igualmente para dar a Ezequías una señal segura de su curación milagrosa; Elias para resucirtar al hijo de la viuda de Sarepta; del mismo modo san Pedro mandó en nombre de Jesucristo al paralítico que se levantara y anduviese.


Un milagro verdadero sirve para manifestar, dar a conocer o confirmar dogmas que la razón no podría descubrir, y a los que por si nunca podría llegar el hombre, o para autorizar algunos puntos de una moral pura, santa y conforme a las luces y a la equidad natural. Así es que la mayor parte de los milagros de Jesucristo se hicieron para confirmar su divinidad, y su misión en cualidad de Redentor y legislador del género humano. Así vemos que al ciego de nacimiento le pregunta, ¿si cree en el Hijo de Dios? Repetidas veces les dice a los judíos, que si no quieren creer a sus palabras, deben creer a sus obras; declara, que la muerte de Lázaro servirá para hacerlo conocer como Hijo de Dios; siendo los milagros el lenguaje más digno de Dios, no deben obrarse sino por cosas dignas de Dios.


Cuando las obras del demonio combaten la verdad, la Religión y la virtud, siempre hay medio de conocerlo, de desengañarse y preservarse de la seducción. Por lo cual, todas las maravillas que pueden hacer los demonios en contra del cristianismo, todo está ya de antemano confutado por los milagros de Jesucristo y de los Apóstoles, por todas las pruebas que demuestran la divinidad de nuestra fe, y por la advertencia que nos hace la Escritura, de que efectivamente se harán prodigios capaces de caer en el error. Así se ve, que los magos de Faraón no pudieron igualar sus milagros con los de Moisés. Los que se dejan seducir y vencer del error, según el testimonio de las Escrituras, son hombres cegados por sus pasiones, que no buscan más que vivir tranquilos en el camino de la perdición.


Escuchemos el testimonio de un experto en estos temas, el Padre Fortea, que afirma en su Summa Demoniaca: [los demonios] No pueden hacer cosas imposibles para su naturaleza angélica. No pueden crear algo de la nada, no pueden hacer vivir a un muerto, no pueden saltarse las leyes de la naturaleza. Lo que obran deben obrarlo según las leyes de la naturaleza. Dios sí que puede obrar más allá de esas leyes: puede crear algo, puede devolver la vista a un ciego con solo quererlo, puede revivir un cuerpo que se está corrompiendo. Un demonio puede curar la ceguera de alguien sólo si con su poder y a través de las leyes de la naturaleza tal cosa es posible. Lo mismo que un médico puede curar ciertas cosas con su ciencia y los medios a su alcance, y otras cosas no puede curarlas. Del mismo modo una pequeña enfermedad, por poner un ejemplo, en unos casos puede curarla y en otros no. Desde luego no puede por su poder dar la vida a un tejido que está muerto, pero sí que puede acelerar procesos, extirpar algo, etc. (Parte 3, cuestión 38)


Y continua el Padre Forte diciendo:
Y lo dicho para esta materia vale para el resto de fenómenos. Puede suspender algo en el aire, puede conceder una gran fuerza física a alguien en un momento dado, puede provocar una tempestad. Pero no puede hacer inmortal a una persona, pues las leyes de la biología siguen su curso. No puede transformar el agua en vino, pero puede L 43 extraer el agua de un recipiente cerrado y reemplazarla por vino. No puede crear de la nada un ojo en la cavidad vacía de la cara, pero sí que podría retirar una piedra del riñón. Cada demonio obra según el poder de su naturaleza y sin poderse salir de los límites que le imponen las leyes del cosmos. Dios es el único omnipotente cuyo único límite es lo imposible. Y así ni siquiera Dios puede crear un círculo cuadrado, tampoco puede pecar, ni olvidar algo, ni crear otro Dios. (Parte 3, cuestión 38)

 

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