«Los nuevos hallazgos astrofísicos dejan poco sitio al ateísmo»

«Los nuevos hallazgos astrofísicos dejan poco sitio al ateísmo»

«Los nuevos hallazgos astrofísicos dejan poco sitio al ateísmo»

La astrofísica contemporánea es la “llave científica para probar la existencia de Dios, pero desafortunadamente muy pocos conocen estos hechos científicos”, afirmó el físico jesuita Robert J. Spitzer durante una conferencia impartida en Denver (EE.UU.) en 2009. El jesuita, filósofo y físico Spitzer, ex rector de la Universidad Gonzaga se dedicaba a explicar las consecuencias metafísicas de los últimos descubrimientos astrofísicos “La existencia de un creador se puede explicar a través de la ciencia contemporánea y la filosofía moderna hoy mejor que nunca, pero es particularmente interesante lo que está sucediendo en el campo de la astrofísica, hasta el punto de que no puedo comprender por qué el agnosticismo y el ateísmo siguen siendo todavía populares”.

Spitzer explicó que lo que sabemos según las pruebas científicas más recientes es que “el Universo no es infinito, sino finito, comenzó en un cierto punto (estimado aproximadamente entre 13.000 millones de años), y está en constante expansión… La complejidad del Universo se basa en un equilibrio increíblemente delicado de 17 constelaciones cosmológicas. Si cualquiera de ellas se modificara una décima a la tetragésima potencia, estaríamos muertos y el Universo no sería lo que es”.

“Cada modelo del Big Bang muestra lo que los científicos llaman una singularidad, y la existencia de cada singularidad exige que exista un elemento externo al Universo” explicó Spitzer, que recordó que Roger Penrose, el famoso matemático y físico inglés, corrigió algunas de las teorías de su amigo y colega Stephen Hawking, concluyendo que todas las teorías del Big Bang, incluso la llamada “teoría cuántica”, confirman la existencia de estas singularidades. Todas las explicaciones nos llevan “a una fuerza que es previa e independiente al universo. Puede sonar a argumento teológico, pero realmente es una conclusión científica”.

“No se puede no aceptar la existencia de estas singularidades. esta teoría es tan sólida que el 50% de los astrofísicos están “saliendo del armario” para aceptar una conclusión metafísica: la necesidad de un Creador, fuera del espacio de tiempo”.

Wernher von Braun dijo: “Por encima de todo está la gloria de Dios, que creó el gran universo que el hombre y la ciencia van escudriñando e investigando día tras día en profunda adoración. Hoy, más que nunca, la supervivencia -la de usted, la mía y la de nuestros hijos- depende de nuestra adhesión a los principios éticos. Solamente la ética decidirá si la energía atómica ha de ser una bendición o el origen de la destrucción total de la humanidad. ¿De dónde procede el deseo de actuar con arreglo a los principios de la ética? ¿Qué es lo que nos hace desear ser morales? Creo que hay dos fuerzas que nos impulsan. Una de ellas es la creencia del Juicio Final, en el que tendremos que dar cuenta de lo que hicimos con el gran don que nos concedió Dios: la vida terrenal. El otro es la creencia en un alma inmortal, un alma que disfrutará de la recompensa o sufrirá el castigo decretado en el Juicio final. La creencia en Dios y en la inmortalidad es lo que nos da la fuerza moral y la orientación ética que necesitamos prácticamente para todas las acciones de nuestra vida cotidiana. En nuestro mundo moderno, mucha gente parece experimentar la sensación de que, en cierto modo, la ciencia ha dejado anticuadas o fuera de lugar las ideas religiosas. Pero yo creo que la ciencia reserva una verdadera sorpresa a los escépticos. La ciencia, por ejemplo, nos dice que nada en la naturaleza, ni la más ínfima partícula, puede desaparecer sin dejar rastro. Hay que pensar acerca de esto. Si se hace así los pensamientos acerca de la vida no volverán a ser ya los mismos… La naturaleza no conoce la extinción. Sólo sabe de la transformación. Entonces, si Dios aplica este principio fundamental a las partes más diminutas e insignificantes de su universo, ¿no es lógico suponer que la aplique a la obra maestra de su creación: el alma humana? Yo creo que sí lo es. Y todo lo que la ciencia me ha enseñado y continúa enseñando refuerza mi creencia espiritual después de la muerte”.

 

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