San Ricardo santo del día 3 de abril

San Ricardo santo del día 3 de abril

San Ricardo nació en Inglaterra. Este el video que hemos hecho sobre su vida:

La oración a San Ricardo:

Gracias Padre, por escucharme. Gracias por liberarme de las interferencias creadas por Mí. Gracias por hacerme entender lo que valgo y lo que busco. Gracias por quitarme las vendas para ver lo que tú deseas para Mí. Gracias por aquietarme internamente y en esa quietud lograr reflexionar en plenitud y confianza. Gracias por el Don del Conocimiento y la Confianza.

Gracias Dador de Vida y Sustancia Unica Vital por mi futuro encuentro con lo anhelado. Hoy te amo y te venero, porque todo me lo das y lo acepto con amor. Gracias te sean dadas, Señor Jesucristo, por todos los beneficios que nos has concedido, por todos los dolores y afrentas que has llevado por nosotros. Oh, misericordioso redentor, amigo y hermano, que podamos conocerte con mayor claridad, amarte más cariñosamente, y seguirte más de cerca día tras día.

Amén.

La vida de San Ricardo no fue fácil desde que nació hasta su muerte. Le tocó vivir en una nación y en un tiempo en el que tanto la Iglesia como la misma sociedad atravesaba tiempos nada fáciles. Los obispos eran más bien como «lores» y amantes de las grandezas de este mundo. Los mismos monjes dejaban tanto que desear ya que estaban entregados al lujo y a la vida fácil con el detrimento que esto lleva a la vida de oración y entrega al Señor y a los hermanos. Sin embargo el lema de Ricardo fue siempre éste: «Austeridad, caridad y energía». Sí, fue muy enérgico y nunca se casó con la injusticia.

Nació por el 1197 en Wyche, no lejos de Worchester, en Inglaterra, de padres ricos y buenos cristianos. Lo enviaron a diversas partes para que realizara sus estudios en los que siempre sobresalió por su inteligencia y constancia. Pronto la prueba más dura iba a llegar. Siendo todavía muy jovencitos él y sus hermanos, murieron sus padres quedando en manos de familiares y tutores desaprensivos, ya que lo que les interesaba era apoderarse de la hacienda de aquellos desamparados muchachos.

Ricardo abandonó los estudios y con gran firmeza y exquisito tacto se puso al frente de toda la herencia de sus padres para que el patrimonio familiar no quedara desamparado.

Una vez ya en orden las cosas, y seguro el patrimonio familiar, reanuda los estudios en las más famosas Universidades de Europa: Oxford, París, Bolonia… llamando la atención por su gran erudición y más aún por su ejemplo de vida con la que ayuda a muchos otros a seguir su ejemplo de una auténtica vida cristiana.

Despreciando la cátedra y las riquezas, se entregó al Señor y se ordenó sacerdote para ser más útil a la gloria de Dios y bien de las almas el año 1243.

Al año de ser sacerdote, tantas eran sus cualidades, que, ya fue nombrado Obispo de Chichester por el arzobispo de Canterbury, pero su nombramiento fue causa de duras calumnias y persecuciones por parte del rey Enrique III que quería seguir gobernando la Iglesia igual que gobernaba el Estado. El Papa Inocencio IV confirmó este nombramiento, pero a pesar de ello el rey dio órdenes muy severas contra él y contra los que lo ampararan. Todos le negaban alojamiento; caminó vagabundo por diversas ciudades hasta que se hizo obispo misionero, recorriendo pueblos y aldeas, predicando a Jesucristo y haciendo el bien que podía a todos los pobres.

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