Santo del día 2 de enero: San Basilio Magno y San Gregorio Nacianzeno

Oración a San Basilio Magno:

Soberano, Señor Jesucristo, nuestro Dios, Fuente de vida y de inmortalidad, Creador de toda cosa visible. Hijo Unigénito del Padre co-eterno. Por tu gran clemencia, en los últimos días has tomado cuerpo humano, fuiste crucificado, fuiste sepultado por nosotros, ingratos y profanos. Y por tu sangre renovaste nuestra naturaleza corrompida por el pecado. Tú mismo, oh Rey inmortal, acepta el arrepentimiento de mí, el pecador, e inclina tu oído y escucha mis palabras – pues he pecado, Señor he pecado contra el cielo y ante Ti, y no soy digno de levantar mi mirada hacia la Oh Jesús, Sabiduría de Dios, Paz y Fuerza. Por haber aceptado los vivificantes sufrimientos que nos redimió; la cruz, los clavos, la lanza y la muerte; amortigua mis pasiones corporales que corrompen mi alma. Con tu entierro encarcelaste el reino del hades, entierra los consejos malos, cambiándolos en buenos, y arruina a los espíritus malignos. Con Tu vivificadora resurrección, al tercer día, levantaste al antecesor caído, levántame que estoy arrastrado por el pecado, mostrándome el arrepentimiento. Con tu gloriosa Ascensión, cambiaste el cuerpo terrenal a divino, y Te sentaste a la diestra del Padre, concédeme recibir la salvación al comulgar con tus Santos Misterios. Con el descenso de tu Espíritu Santo, el Paráclito, hiciste a tus santos discípulos, honradas vasijas, muéstrame a mí también la descendencia del Espíritu Santo. Quieres volver de nuevo a juzgar con justicia al universo, déjame verte en las nubes a Ti mi Juez y Creador junto con todos tus Santos, para que incesantemente Te alabe con tu Sempiterno Padre y tu Santísimo Bueno y Vivificante Espíritu. Ahora y siempre y en los siglos de los siglos. Amén.

Oración a san Basilio el Grande:

 Conozco, oh Señor, que comulgo con tu purísimo Cuerpo y tu purísima Sangre, y que como y bebo mi propia condenación, sin considerar el valor de tu Cuerpo y tu Sangre, de mi Cristo y Dios. Pero, con atrevimiento acudo a tu misericordia, porque Tú has dicho: El que come de mi Carne y bebe mi Sangre está en Mí y Yo en él. Apiádate pues Señor, y no me condenes a mí, pecador, trátame según tu benevolencia, para que tu santidad sean para mí curación, purificación, esclarecimiento, conservación, salvación y santificación del alma y cuerpo. Para rechazo de malos pensamientos y perversas acciones e influencia del diablo ejercida sobre mis miembros. Para corrección de mi vida. Para consolidar y aumentar las virtudes, para cumplir los mandamientos, para la comunión con el Espíritu Santo, Viático a la vida eterna, para la esperanza de merecer una favorable defensa en tu temible Tribunal. Que no me sean para juicio y condenación. Amén.

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