• 26/09/2026

Evangelio del día 30 de Noviembre 2018

Comentario Evangelio del día: (Mt 4,18-22)

Para los judíos, el Iago de Galilea era como un mar, y el mar era un lugar oscuro, peligroso y temible en cuyas profundidades habitaban las fuerzas del mal. Por eso, pescar seres humanos significaba liberarlos y llevarlos al lugar de la luz, la vida y la libertad. Cuando Jesús invitaba a ser pescadores de hombres, ofrecía una misión sublime, una fecundidad maravillosa, una vida completamente orientada a buscar el bien y la felicidad de la gente. Para esa tarea, hay que dejarse llevar por Jesús sin pretender seguridades humanas. El éxito no depende de las habilidades mundanas sino de la fuerza y la luz del Señor, que llama y acompaña. Entonces, los pescadores del mar de Galilea deben abandonar sus viejas redes. Aceptar la llamada del Señor implica estar dispuestos a una vida diferente.

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