Comentario del Evangelio de hoy, 16 de abril de 2018. La Obra de Dios

Comentario del Evangelio de hoy, 16 de abril de 2018. La Obra de Dios

Ofrecemos el comentario del Evangelio del dia, que es de San Juan, capítulo seis, versículos del 22 al 29 (16 de abril de 2018, Lunes de la tercer semana de Pascua). De este evangelio nos gustaría destacar los siguientes puntos:

  1. “Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre”
  2. La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado

Respecto al primer punto podemos considerar lo siguiente: Nos apresuramos en tener las cosas materiales a punto, nos apresuramos en buscar un buen trabajo, una buena formación académica, una buena casa, un buen sueldo, nos apresuramos para que nuestros derechos se respeten, y esta muy bien, es elogiable, sin embargo, no nos damos cuenta que el principal trabajo de nuestra vida es la salvación del alma, que la primera preocupación que tenemos que tener en nuestra mente y en nuestro corazón es no desviarnos del camino de Jesucristo. Organizamos muy bien nuestros quehaceres diarios, sin embargo, quizá dejamos en un segundo plano nuestros quehaceres divinos, nuestra oración, nuestro rosario, nuestra lectura espiritual, nuestra misa diaria. Ambos aspecto de la vida son necesario, y ambos aspectos deben estar bien organizados, sin embargo, debemos entender que la prioridad debe estar en las cosas del alma, y que todas las demás cosas tienen que levantarse sobre una vida espiritual seria, sobre una vida espiritual que tenga como principal objetivo la búsqueda de Cristo.

Respecto del segundo punto podemos considerar lo siguiente: La importancia de la fe en Jesucristo necesaria para nuestra salvación, pero miremos nuestra fe, no vaya a ser que esté enferma. Enferma de obras buenas, enferma de obras de misericordia, quizá nos pensamos que estamos muy adelantados en las cuestiones de la fe, porque tenemos una buena formación, sin embargo, no amamos eso que nuestro entendimiento confiesa, porque si lo amaramos, nuestra fe sería rica en obras. Tampoco podemos caer en el extremo contrario, es decir, tener una fe viva en obras, pero sin conocimientos profundos, puesto que debemos dar razón de nuestra esperanza a todo aquel con nos pida una explicación. Consideremos el estado de salud de nuestra alma, consideremos si existe un equilibrio entre lo que decimos creer y lo que practicamos.

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