Beatificación de María de la Concepción Cabrera de Armida

Beatificación de María de la Concepción Cabrera de Armida

El pasado sábado 4 de mayo en punto de las 12:00pm, tuvo lugar la beatificación de María de la Concepción Cabrera de Armida, conocida con cariño como “Conchita Armida”, la ceremonia se llevó a cabo en la Basílica de Guadalupe CDMX, el Santuario Mariano más visitado en el mundo, de gran valor y más sagrado para los mexicanos, ya que el 12 de diciembre de 1531, según los relatos tradicionales, aquí en el cerro del Tepeyac, la Virgen María se apareció a San Juan Diego y le mandó que le dijese al Obispo de México, fray Juan de Zumárraga, que le erigiera un templo, y después de algunas pruebas, le fue concedido.

María de la Concepción Cabrera de Armida, mujer laica, esposa, madre, mística, apóstol y escritora, nació en San Luis Potosí, México, el 8 de diciembre de 1862, día de la Inmaculada Concepción de María, fruto del matrimonio entre Octaviano Cabrera y Clara Arias, una familia profundamente católica, Conchita fue la séptima de una familia numerosa, de salud frágil desde su nacimiento, a temprana edad dio muestras de una gran piedad, honda vida espiritual, era juguetona y alegre. Ingresó al Colegio de las Hermanas de la Caridad donde solo permaneció durante seis meses, después su familia asumió su educación y tenía clases en casa, especialmente forjando su vida espiritual bajo la dirección de su tío Luis, quien era Canónigo.

El 8 de noviembre de 1884 contrajo matrimonio con Francisco Armida García y tuvieron 9 hijos, de los cuales sufrió la muerte de 4 de ellos.
En cuanto a su esposo Francisco ella decía: ” A mí nunca me inquietó el noviazgo en el sentido de que me impidiera ser menos de Dios. Se me hacía tan fácil juntar las dos cosas. Al acostarme ya cuando estaba sola, pensaba en Pancho, y después en la eucaristía que era mi delicia”. Ella vivió con fidelidad y dedicación su estado de ser esposa y madre, la luz de Dios la hizo apreciar el estado matrimonial, y nos entrega unas hermosas reflexiones sobre el: “El matrimonio es santo y su fecundidad es solo un reflejo de la de Dios”.

En 1893 había conoció a un sacerdote, el P. Mir, que sería su primer director espiritual, quien la orientaría sobre su espíritu de sacrificio y le daría un consejo que sería eje rector de su espiritualidad: “Creo que Ud. debe resolverse siempre a hacer lo más perfecto con humildad profunda, confianza suma y amor inmenso”. En este consejo se basa su itinerario espiritual.

El 14 de enero de 1894, con permiso de su director se graba en el pecho con un cuchillo y un hierro candente el monograma JHS, al grabarlo, impulsada por una fuerza misteriosa, exclamó esta jaculatoria “Jesús salvador de los hombres, sálvalos!, sálvalos! ” Esta fecha se considera el nacimiento de las Obras de la Cruz.
En este mismo año tuvo la visión de la Cruz del Apostolado en el templo de la compañía de Jesús en San Luis Potosí.
El 3 de mayo del mismo año se plantó la primera cruz del apostolado en la hacienda de Jesús María San Luis Potosí meses después recibió la gracia de los desposorios místicos en 1895 funda el apostolado de la cruz y en 1897 fundó la congregación de las religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús.
En 1901 muere su esposo Francisco Armida y queda a cargo de sus hijos. En 1903 tiene un providencial encuentro con el misionero francés padre Félix Rougier, superior de la comunidad de los padres Maristas en la Ciudad de México.
El 25 de marzo de 1906 recibe la gracia central de su vida, la encarnación mística.
El 8 de noviembre de 1909 al lado del venerable Ramón Ibarra Arzobispo de Puebla, funda la Alianza de Amor con el Sagrado Corazón de Jesús, obra laical y el 19 de enero de 1912 la liga Apostólica (Fraternidad de Cristo Sacerdote), obra para obispos, sacerdotes y seminaristas que quieren vivir la Espiritualidad de la Cruz.
En diciembre de 1913 se le concede tener en su casa oratorio con el Santísimo Sacramento.
El 25 de diciembre de 1914, con los venerables Ramón Ibarra y Félix Rougier fundan en la capilla de Las Rosas del Tepeyac, la congregación de los Misioneros del Espíritu Santo.
Del 3 de octubre al 2 de noviembre de 1936, realiza sus últimos ejercicios espirituales en Morelia Michoacán con el siervo de Dios Luis María Martínez, futuro Arzobispo de México y su último director espiritual.
El 3 de marzo de 1937, muere santamente rodeada por sus hijos, asistida por su director espiritual Monseñor Martínez, por el padre Félix Rougier, algunos misioneros del Espíritu Santo y algunas Religiosas de la Cruz en su casa de la Ciudad de México.
María de la Concepción Cabrera, tuvo a lo largo de su vida por directores espirituales al P.Mir, SJ, Félix de Jesús Rougier, Maximino Ruiz, Obispo de Chiapas, Ramón Ibarra, Arzobispo de Puebla, y Luis María Martínez, Arzobispo de México.

El milagro que llevó a la beatificación a la nueva Beata Concepción Cabrera, fue obrado a favor del Señor Jorge Treviño, originario de Monterrey Nuevo León, quien estaba paralizado con síntomas de esclerosis múltiple, y orando al Señor por medio de la intercesión de Conchita Armida, se curó de un día a otro de manera inexplicable. Con certificación de los médicos y el estudio de la Congregación para las Causas de los Santos, finalmente contó con la aprobación del Papa Francisco.
La promulgación del decreto que habla de este milagro, fue emitido el día 8 de junio de 2018, día de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

Entre sus virtudes se resalta la humildad, la mansedumbre, el dominio de sí misma, trabajó en adquirir principalmente: humildad, confianza y amor. La Beata María de la Concepción Cabrera, fue una mujer con muchas Cualidades y que fue desarrollando al impulso del Espíritu Santo, hasta ser transformada en Jesucristo Sacerdote y Víctima.

MARTA Y MARÍA
“Yendo todos de camino, entró en un pueblo, dónde una mujer llamada Marta, lo recibió en su casa. Tenía ésta una hermana María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.” Lc 10, 38-39
Conchita tenía en ella la mejor parte de cada una de éstas dos hermanas de las que habla el Evangelio, de Marta todos los diversos quehaceres que realizaba en su vida de esposa, madre y Apóstol, siempre dada al servicio a los demás, y de María la parte que la impulsa a ese servicio: siempre a la escucha a la palabra de Dios; atenta con sus ojos, mente, corazón, alma y espíritu totalmente entregada a Él, a su Dios. Y está es la “mejor parte”, como el mismo Jesús le dice a Marta de su hermana María, pues fue la parte que impulsó y fortaleció a Conchita en su entrega hacia los demás en los distintos aspectos de su vida.

RITO DE BEATIFICACIÓN
Ésta Santa Misa donde se llevó a cabo el Rito de Beatificación de Conchita, fue Presidido por su Eminencia Reverendísima el Cardenal Angelo Becciu, que es prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, representante del Santo Padre Francisco.

Todo el Rito que se hace diariamente en la Santa Misa, ya es perfecto, ya es algo sublime pues en ella se renueva el sacrificio de manera incruenta de Cristo Jesús, Nuestro Salvador, en esta ocasión incluyendo el Rito de la Beatificación, Dios nos regala una caricia de amor, nos concede por medio del Papa Francisco, su Vicario en la Tierra, el regalo tan grande de reconocer que María Concepción Cabrera de Armida, es, fue y será por toda la eternidad una auténtica Hija de Dios, pues vivió comprometida y amorosamente su bautismo, gracia por la cual somos todos “sacerdotes, profetas y reyes”, y aquí está la riqueza de este Rito, en que Conchita, siguiendo la Voluntad de Dios, dejó con su ejemplo de vida, el testimonio de que siguiendo el Plan Salvífico de la Cruz de Cristo nos espera la visión beatifica, ahora el mismo Cristo, por medio de su Vicario, Papa Francisco, autoriza que sea llamada Beata, es decir que ya es una Bienaventurada que ya goza del paraíso.

DE LAS GRACIAS QUE DEJA ESTA BEATIFICACIÓN
Las gracias que deja ésta Beatificación son innumerables, desde las personas que estuvimos presentes en cuerpo y espíritu en esta ceremonia, hasta quienes estuvieron unidas solamente en espíritu y siguiendo por diferentes medios esta Santa Misa, este Rito de Beatificación, y a todas las personas que desde antes oraron, siguieron y trabajaron para que se llevara a cabo, las “gracias” no se detuvieron ahí siguen y seguirán dando su buen fruto al pasar el tiempo, los años y sin
duda los siglos, como ya lo hemos visto con otros beatos y santos que su ejemplo de vida nos siguen motivando a seguir los pasos de Cristo Jesús, a creer en Él, y que por medio de su gracia, sus enseñanzas, su iglesia, su plan Salvífico para llegar al reino de los cielos, es y seguirá vigente hasta el fin de los tiempos.

Estos frutos cada persona los puede obtener, si sigue el ejemplo de Conchita en sus distintos deberes de estado, pues ha dejado un legado de enseñanzas, que nos llevan al seguimiento de Cristo por medio tanto de su vida, como la espiritualidad de la Cruz, qué es camino de santidad.

PRIMERA LAICA BEATIFICADA EN MÉXICO
Para todo el pueblo de Dios y especialmente para nosotros mexicanos, el que una laica haya sido beatificada, es de suma importancia, pues da ejemplo de que la santidad es para todos y no está limitada solamente a los religiosos consagrados y sacerdotes, sino que Dios nos llama a todos sin excepción a la santidad, desde la vocación en la que te encuentres, ya seas hija (o), madre, padre, soltera (o), casada (o), viuda (o) o incluso suegra pues la Beata María de la Concepción Cabrera de Armida lo fue todo, siguiendo la Cruz de Jesús y por gracia de Dios, llegamos a esa santidad que Dios espera de nosotros.

DE LOS ASISTENTES A LA SANTA MISA.
Cardenales, obispos, sacerdotes, consagrados, además de religiosos y laicos de la familia de la cruz, sin faltar también ortodoxos, acudieron a presenciar tan grande y bendecido evento.

Una de las partes más emotivas fue cuando se leyó la Carta Apostólica que por mandato de nuestro Sumo Pontífice Francisco, fue leída por el Cardenal Angelo Becciu, como respuesta al deseo de S.R.E. Carlos Cardenal Aguiar Retes, Arzobispo Metropolitano de México, la carta fue dada en Roma, junto a San Pedro, fue leída en latín y en español.

Otro momento significativo y emotivo fue cuando de manos de la Hna. Consuelo Armida quién es la nieta de la nueva Beata, en compañía de Jorge Guillermo Treviño qué fue quien salió favorecido con el milagro con el cual se logró la beatificación de María de la Concepción Cabrera de Armida, entregaron una custodia que contenía una reliquia de primer grado de Conchita qué consiste en una venda con sangre, y a su misma vez se fue descubriendo la imagen de la Beata María de la Concepción Cabrera de Armida, la cual desde ahora puede ser venerada desde el título de beata.

Algunos de los cantos fueron de autores de los misioneros del Espíritu Santo congregación fundada por nuestra nueva beata Conchita.

EL RECOGIMIENTO Y EL RESPETO QUE POR ELLO DEBEMOS A LA CEREMONIA
Como lo dijimos en la redacción de esta reseña, la Santa Misa, es perfecta, es Sagrada, es el encuentro y la unión con Dios, por obra, gracia y poder de Dios; lo que recibimos y participamos en ella va más allá de lo que nuestros sentidos perciben, nuestros ojos aún permanecen velados, por así decirlo, a la majestuosidad de lo divino que en ella ocurre, y es hasta cierto punto normal, dado a nuestra naturaleza humana, es por ello que necesitamos del auxilio de Dios para prepararnos, no sólo para ceremonias cómo ésta, sino cada día que acudimos al Santo Sacrificio.

El auxilio nos viene cuando lo pedimos de Dios y lo cultivamos con el recogimiento en la oración.

El hambre, la sed y el cansancio son propios de la naturaleza humana, se hacen presentes de manera muy fuerte cuando hacemos grandes esfuerzos, en esta ocasión acudimos en peregrinación de distintas partes del país y del extranjero, pero no perdamos de vista que el auxilio y la fuerza nos viene de Dios, la beata María de la Concepción Cabrera de Armida es ejemplo de ello en sus múltiples tareas, en estas circunstancias pidamos el auxilio divino para que nos renueve mente, cuerpo y espíritu, pero jamas perdamos de vista que las iglesias son lugares sagrados porque Jesús está ahí presente, cuerpo alma y divinidad presentes en la Eucaristía, hay un lugar para todo pero la iglesia es el lugar de Dios respetemosla en todo momento y sobre todo pidámosle a Él, que todo lo puede, “que nos renueve”, o si deseas de muy buen provecho espiritual es ofrecer tu cansancio, tu hambre y tu sed como un sacrificio unido al de Cristo por el perdón de tus pecados, en sufragio de las almas del purgatorio y por las necesidades de la Santa Madre Iglesia. Todo sacrificio unido al de la Cruz, tiene valor Salvífico. el Señor nos conceda la gracia de que todas estas dificultades, todas estas pequeñas cruces sean tomadas y ofrecidas con espíritu de sacrificio cristiano, respeto y amor a Jesús.

Informan de esta ceremonia: Susana Martinez y Leticia Martínez, Guardias de Honor del Sagrado Corazón. San Luís de Potosí, Mexico.
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