Evangelio del día 21 de diciembre 2018

Si esperamos a Jesús en el Adviento, esperamos también a Maria. Son inseparables, y así lo muestra este texto bíblico. Cuando Isabel se siente indigna de recibir esa visita, no sólo se refiere a Jesús, sino también a María. Por eso dice: “¿Quién soy yo para que venga a visitarme la madre de mi Señor!”. Nosotros también somos indignos, pero igualmente esperamos con confianza, y deseamos, que venga María. Queremos que venga porque ella es madre, y puede dar a luz a Jesús en nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestros sueños. Con ese espíritu de afectuosa espera, también nosotros repetimos lo que le dijo Isabel: “bendita tú eres…”. Isabel nos dio las palabras que usamos todos los cristianos de la tierra para decir palabras de amor a María. Con ella llega Jesús, nuestro único Salvador.

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