Evangelio del día 28 de Octubre 2018

Comentario del evangelio del día: (Mc 10,46-52)

Bartimeo era uno de esos “descartables” que menciona el papa Francisco. El no contaba, vivía despreciado y olvidado por todos, sin tener siquiera el derecho de gritar para pedir ayuda. Los demás le pedían que se callara. Molestaba. Era un mendigo ciego, sentado junto al camino, excluido de la marcha de la vida. Sólo Jesús tomó en serio a Bartimeo, se acercó y le pregunto: “¿qué quieres que haga por ti?”. El corazón abierto de Bartimeo se expresó también después del milagro, porque su opción fue seguir a Jesús por el camino. El ciego que había ansiado tanto recobrar la vista habría podido dedicarse a muchas cosas hermosas para recuperar los años perdidos. Sin embargo, su reacción fue simplemente seguir a Jesús. Su corazón le decía que no había nada más importante que hacer.

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