Historia de la Iglesia: la vida interna de la Iglesia naciente

Historia de la Iglesia: la vida interna de la Iglesia naciente

1. Las primeras herejías

Ya desde los primeros tiempos del cristianismo fueron surgiendo errores doctrinales dentro de la misma Iglesia. Los Apóstoles san Juan, San Pablo y San Pedro lucharon contra las herejías de su tiempo. Son herejes los cristianos que defienden errores doctrinales en contra de lo que enseña la Iglesia. El error mas corriente de los primeros herejes era que negaban la divinidad de Jesús. Más tarde también negaron el dogma de la Santísima Trinidad, la divinidad del Espíritu Santo…

2. Los padres apostólicos

Para refutar las herejías que iban surgiendo, la Iglesia difundió por escrito las principales verdades cristianas. Se escribieron el Nuevo Testamento, una brece exposición de doctrina, moral y litúrgica, llamada Didaché, el Credo, etc. En este campo de escribir y difundir la doctrina cristiana, destacaron los Padres Apostólicos, inmediatos sucesores de los Apóstoles: San Clemente Romano, tercer sucesor de San Pedro; San Ignacio de Antioquia, tercer obispo de Antioquia; San Policarpo, discípulo del Apóstol San Juan Evangelista; Papias de Hierápolis. La obra escrita más extensa de este tiempo es “El Pastor de Hermas”. La “Epistola de Bernabé” fue conocida por los primeros cristianos.

3. Escuela catequística

Como el número de los cristianos iba en aumento, se hizo necesaria la organización de la enseñanza cristiana, que al principio se explicaba en casa. Pero la lucha contra las herejías exigían cristianos bien formado. Para facilitar esta formación se inicia la fundación de escuelas catequéticas a finales del siglo segundo. La escuela catequética mas antigua es la de Alejandría, donde sobresalieron explicando la doctrina, Orígenes, Clemente de Alejandría, San Dionisio de Alejandría y San Gregorio Taumaturgo. Más tarde se fundaron escuelas catequísticas en Capadocia, Edessa, Roma y Antioquia. La organización de la Iglesia se fue estructurando en parroquias, diócesis y provincias eclesiásticas. Sacerdotes y obispos aceptaban como suprema autoridad de la Iglesia al Sumo Pontífice, obispo de Roma, al Papa. Para estudiar los problemas que surgían y combatir las herejías, la Jerarquía eclesiástica convocaba concilios en los que se determinaba las decisiones que debían adoptarse.

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4. La liturgia católica

En los tiempos apostólicos, aquellos que aceptaban la doctrina de Cristo se les administraba en pocos días el sacramento del Bautismo, pero poco tiempo después los cristianos se convencieron de que era necesario uns instrucción catequética antes de recibir el Bautismo. Al período de preparación doctrina se le llama Catecumenado. Ya bien instruidos se procedía a la administración del Bautismo en un ambiente de gran solemnidad. Los bautizaba el obispo y los bautizandos vestían de blanco durante ocho días después de ser bautizados. El bautizo se realizaba en ríos y estanques y más tarde en pilas bautismales. El sacramento del matrimonio se celebraba siempre con la aprobación del obispo en el templo, durante la Santa Misa. El acto principal de la Liturgia católica fue desde un principio la Santa Misa, en la que se renueva el sacrificio de Cristo en la Cruz, con la conversión del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Jesús, en el momento de Consagración. Los catecúmenos solo podían asistir a la primera parte d ela misa que consistía en la Liturgia de la Palabra. En cuanto al sacramento de la Penitencia, debía hacerse la confesión de los pecados directamente con el sacerdote.

5. Vida social de los cristianos

Lo que distinguía a los primeros cristianos del resto de los ciudadanos era la práctica de las virtudes. Se divertían como los demás, pero evitaban los espectáculos inmorales y las formas vanidosas en el vestir. La vida familiar cristiana era un reflejo clarísimo d elos deberes que traen consigo el sacramento del matrimonio; los matrimonios cristianos eran la admiración de los paganos. Más aun que el matrimonio apreciaban la virginidad. Muchos cristianos, sacerdotes, religiosos, seglares, ofrecían al Señor su virginidad, renunciando perpetuamente al matrimonio para amar a Dios sobre todas las cosas. Lo más característico y sorprendente para los paganos eran las obras de caridad que hacían los primeros cristianos: hospitales, orfanatos, refugios. Los pobres y los enfermos eran los predilectos de la Iglesia a quienes atendía con fraternal caridad. Antes del cristianismo no se conocía ni practicaba la virtud de la caridad.

Los primeros cristianos supieron enfrentarse a una cultura pagana y anticristiana viviendo heroicamente su fe y sus costumbres cristianas. Hoy hacen falta cristianos valientes que con su conducta y testimonio atraigan a todos a la Iglesia de Dios.

 

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