• 02/10/2022

Blog del Sagrado Corazón de Jesús: María Magdalena y la resurrección de Jesucristo

Blog del Sagrado Corazón de Jesús: María Magdalena y la resurrección de Jesucristo

Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran terremoto, pues el Ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose, hizo rodar la piedra y se sentó encima de ella. Su aspecto era como el relámpago y su vestido blanco como la nieve. Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. El Ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: “No teman, pues sé que buscan a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Vengan, vean el lugar donde estaba. Y ahora vayan enseguida a decir a sus discípulos: ‘Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de ustedes a Galilea; allí le verán’. Ya se lo he dicho”. Ellas partieron a toda prisa del sepulcro, con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos (Mt 28, 1-8).

Las mujeres piadosas van al sepulcro. Eran María Magdalena y la otra María, a la que no hay que confundir con la Madre de Jesucristo. Es curioso que María, la madre de Jesús no vaya al sepulcro mientras que las otras mujeres sí. Se puede adivinar el dolor de María, con una espada traspasando su corazón. Pero se puede adivinar también a la virgen María serena, que ha dado a las manos del Padre celestial aquel hijo que recibió de él. María no aparece en el lugar de la resurrección, pero no significa esto que a ella no le importe. Ella guarda, como siempre, en su corazón todo.

María Magdalena es famosa; en el ambiente cristiano ella es una gran mujer; de hecho ella, con la otra María es testigo de que Jesús resucitó y además es la primera en enterarse de esto. Los otros evangelios también refieren esto, cada uno a su manera. Sin embargo, hay mucha gente que por ignorancia o por falta de formación o de fe, no sabe quién es ella. María Magdalena es no solo testigo de la resurrección, sino que también es una de las más fieles discípulas de Jesucristo, ella nunca se separó de él. Y aquella gente sin fe o sin cultura religiosa o sin conocimiento de las Escrituras Sagradas se inventa un sinfín de historias sobre esta María de Magdala. Dicen que fue una enamorada de Jesús, que era una gran pecadora y cosas peores, pero no saben, o se olvidan, que esta María es una santa del primer siglo, precisamente por ser fiel discípula de Jesús y además un apoyo para él en la predicación del reino de los cielos.

Que María Magdalena amaba a Jesucristo, eso es indudable, que lo amara de manera romántica o mundanamente, eso sí que es totalmente falso. ¿Cómo no amar a Jesús, si él sacó de ella siete demonios?, ¿cómo no amar a Jesús si él le perdonó sus pecados y la aceptó entre el grupo de discípulos? María Magdalena amaba a Jesús, como lo hace en nuestros días cualquier mujer o cualquier hombre que se sabe amado por Jesús. Amor sí hay, pero hay varias formas de amor, el amor no siempre es ni romántico, ni erótico. El amor puede ser puro, inmaculado, santo, casto. Este es el amor de Magdalena por Jesús, o por lo menos así aparece en los evangelios.

La confunden con la adultera (Jn 8, 3-11), con la pecadora que le lava los pies (Lc 7, 36-50), Juan narra esta escena, poco antes de la pasión y no dice que se trate de una mujer de mala fama, sino de María de Betania (Jn 12, 1-8); Mateo, ya hemos meditado esto, sitúa también el hecho en Betania (26, 6-13) y tampoco dice que se trate de una mujer pecadora; se confunde a María Magdalena con muchas otras Marías o pecadoras. Pero esas no son ella. ¿Acaso la única mujer pecadora que se menciona en la Biblia es María Magdalena? Ni siquiera dice la Escritura que ella fuera, en efecto una pecadora. Esto no es leer bien la Escritura y esto no da a la de Magdala ningún punto a favor. Y sin embargo es a quien escogió Jesús para ser testigo de la resurrección y además le encomendó avisar a los otros discípulos sobre este hecho extraordinario. Seguramente María Magdalena tuvo caídas como todos y todas podemos tenerlos; pero eso no necesariamente la convierte en el modelo y prototipo del pecador. Jesús expulsó de ella siete demonios, pero no sabemos de cuales ni de qué se trate aquí. Lo que sí sabemos bien es que Jesús siempre la recibió bien. Y la tenía por discípula y muy querida. De hecho ella lo llama: Maestro el día de la resurrección, cuando ella lloraba frente al sepulcro vacío y lo confunde primero con el jardinero; Jesús la llama por su nombre y ella le responde Maestro, lo cual significa que ella era una discípula cercanísima a Jesucristo.

Culpa de que de María Magdalena sea tenida como una gran pecadora la tienen algunos escritores con poco o nulo conocimiento de la Sagrada Escritura, que es la principal fuente que habla de esta gran mujer. Es increíble que siendo escritores opinen o hagan historias de algo que no conocen; seguramente no han leído la Biblia, pues les debe parecer un libro bastante extenso, prefieren, entonces, inventarse historias y así confunden la mente popular, que tampoco suele leer la Biblia.

Sin embargo, ¿cómo es posible que aun considerando a María Magdalena una pecadora famosa, haya quien le ponga ese nombre a alguna hija o hijo? Esto significa que quien lo hace es porque conoce su fe lo suficiente como para honrar a esta santa mujer, dándole a un fruto de sus entrañas un nombre tan noble.

También los guionistas de películas han hecho su parte; crean, con todos los recursos del cine, fantasiosas historias que ni ellos se creen, pero la gente que las mira, al carecer también de conocimientos o de criterios oportunos, se quedan con la idea que el cineasta les vendió.

Convertir a María Magdalena en la gran pecadora que aparece en muchos pasajes sería tan absurdo como decir que Judas es el mismo que Barrabás o el hombre que decidió no seguir a Jesús por tener muchos bienes o confundir a Mateo con Zaqueo solo porque los nombres se parecen y porque ambos fueron publicanos.

Por otro lado, los evangelistas narran acontecimientos y suelen llamar por su nombre a cada personaje que tenga relevancia. Se supone que María Magdalena era un personaje completamente conocido en tiempos de Jesús, por lo cual es demasiado imprudente confundirla con cualquier otra cuyo nombre no se dice con claridad. ¿Por qué se piensa que María Magdalena es cualquier otra? ¿Por qué no entonces llamarla por su nombre, si es que tanto se le conoce?

María Magdalena es, no solo una seguidora de Jesucristo, ella es una fiel discípula, decíamos, tan cercana a Jesús como los apóstoles; ella era del grupo cercano a Jesús, de hecho, hay que recordar que ella, lo mismo que la mujer de Cusa, el administrador de Herodes, según el evangelio, ayudaba con sus bienes a la propagación del evangelio. Ella no solamente era cercana a Cristo y al grupo de los apóstoles, sino que era una gran activista de la obra del reino de los cielos.

Además, ella, María de Magdala, es considerada una verdadera misionera, puesto que, lo mismo que es la primera testigo de la resurrección, también es quien es enviada por Jesucristo y por el ángel, a anunciar a los apóstoles la buena nueva de la resurrección, lo cual hace inmediatamente y con gran seguridad, a pesar de que no le creyeron en el primer momento; tanto no le creyeron que fueron a ver al sepulcro para cerciorarse de que las palabras de ella eran verdad.

Afortunadamente, un buen católico, que asiste a Misa, que lee la Biblia, sabe que María Magdalena es grande. Es una de las primeras santas de la Iglesia de Cristo y sabe que el día que la Iglesia le otorga para el culto público es el 22 de julio. Por cierto, yo fui bautizado en la parroquia de santa María Magdalena, en la Ciudad de México, así que existen también iglesias dedicadas a esta legendaria santa. El mismo Papa Francisco ha declarado que la celebración de esta santa sea una Fiesta, cuando antes era una Memoria.

Que el Señor Jesús nos enseñe a hacer su voluntad, a seguirlo sin dudar, a anunciar su mensaje y la verdad de su resurrección, a ser discípulos misioneros que estén con él y que estemos dispuestos a anunciar también el gozo de ser amados por él, como lo era María Magdalena.

 

Artículo escrito por el padre Pacco Magaña – GdH en San Luis de Potosí.