• 02/10/2022

Blog del Sagrado Corazón de Jesús: Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía. Jeremías 1,5

Blog del Sagrado Corazón de Jesús: Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía.
Jeremías 1,5

Antes de formarnos en el seno de nuestra madre, el Señor nos conoce y nos ama ya, la vida en este mundo, es como estar en el vientre materno, es aquí donde nos formarnos, nutrimos, desarrollamos, crecemos, y una vez listos, nacemos, vemos la luz; el morir, es nacer a la vida eterna, y mientras estamos en el seno de nuestra madre, necesitamos del cordón umbilical que nos une a ella para alimentarnos por este medio.

El cordón umbilical que nos une al Padre, es el amor, el amor mutuo, Él nos ama desde siempre y para siempre, pero si nosotros cortamos ese cordón, si decidimos simplemente ignorarlo, no podremos estar listos para nacer, necesitamos este cordón para alimentarnos y sobrevivir, sin el pereceremos. Necesitamos mantener vivo ese amor al Padre, para alimentarnos de Él, fortalecernos, desarrollarnos debidamente, estar sanos, y listos para el momento de ver la luz y nacer a la vida eterna.

Todo alimento traga el vientre, pero unos alimentos son mejores que otros. (Eclesiástico 36, 18)
En este proceso de caminar por el mundo, corremos el riesgo de distraernos demasiado, de dejarnos llevar por un sin fin de cosas apetecibles, pero tengamos en cuenta que no todo por ser apetecible y sea agradable al paladar, nos es de provecho, hay bastantes cosas que nos ocasionan indigestión e incluso pueden traer consecuencias más graves o fatales, por eso es que debemos estar atentos con qué y cómo nos alimentamos.

Procuraos no el alimento que pasa, sino el que dura para la vida eterna; el que os da el hijo del hombre, a quien Dios Padre acreditó con su sello». (Juan 6, 27)

Con este tema me ha venido a la cabeza, un recuerdo de un retiro de la Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús, la Celadora nos dijo que iba a ponernos un ejemplo de un dicho tosco que dice así: «eres lo que comes» y ella nos decía que entonces nos imaginamos que si era a Él a quien «comíamos», los frutos que íbamos a tener si estábamos constantemente comulgando, nos invitaba a hacerlo con frecuencia.

¿No les ha pasado que, si ya sea por descuido, por deberes de estado o lo que sea, que si dejan de visitar tanto como quisieran, a Jesús Sacramentado, hay cambios desfavorables en ustedes, como su ánimo, sus actividades, o cosas así? Por pequeños que sean, pero se nota, bueno, pues es que la falta de alimento nos debilita, la falta del Señor en nuestras vidas nos deja con carencias espirituales. Bien dice el dicho: «Si quieres ser santo, juntate con santos» y qué mejor que estar en la compañía de aquel a quien Pedro dijo: Nosotros creemos y sabemos que Tú eres el santo de Dios. (Juan 6, 69)

Susana Martínez Montiel GDH

Dios sea bendito.
Susana Martínez